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    LOS ASHASHINS o ASSESSINOS

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    LOS ASHASHINS o ASSESSINOS

    Mensaje por Drark el Jue Jun 03, 2010 5:23 am

    LOS ASHASHINS o ASSESSINOS


    Los ASESINOS deban quizás este erróneo apelativo a la involuntaria equivocación de Marco Polo al traducirlo de la palabra persa "Ashashins". Fue Marco Polo el primer europeo que narró en occidente las costumbres de esta sociedad secreta de los ashashins y su Jardín del Paraíso. Nosotros en nuestro trabajo hemos optado por denominarlos Assessinos (palabra más acorde con su denominación de origen y que según algunos estudioso de este tema podría significar "fumadores de hashish") Estos assessinos o Guardianes de la Tierra Santa son o fueron una Sociedad Secreta islámica casi idéntica a la Orden del Templo, nació en Persia en el siglo XI como orden religiosa.
    Los Assessinos fueron la facción más extremista del grupo religioso ismaelita (chiitas), musulmanes gnósticos de influencia zoroástrica que disputaron la herencia de Mahoma a los sunnitas ortodoxos, defensores del califato de Bagdag como el legítimo líder del Islam. La facción ismaelita apoyaban a los imanes como los legítimos herederos y sucesores espirituales del profeta. Estos musulmanes de acentuada influencia gnóstica defendían el sentido esotérico del Corán, igual que los cabalistas judíos defienden el sentido esotérico de la Biblia. Estaban convencidos de que los imanes poseían el conocimiento que emana la luz divina, trasmitida desde Adán a través del profeta Mahoma.
    La Orden de los Ismaelitas fue fundada en el año 760 por Ismael, futuro imán legítimo, desheredado, al haber sido sorprendido bebiendo vino a pesar de la prohibición coránica. Ismael se convirtió de este modo en el Imán Oculto, predicó a lo largo del mundo musulmán una interpretación simbólica del Corán,
    Siglos después, los herederos de esta doctrina fundaron una sociedad secreta de naturaleza político-religiosa, llamada de los Assessinos.
    La doctrina de los assessinos se fundamentaba en el hermetismo, la cábala y la gnosis. Poseían en Alamont un importante observatorio astronómico y una inmensa biblioteca de ciencia y filosofía donde abundaban los tratados alquímicos, cabalísticos y gnósticos.
    El primer Gran Maestre conocido de los assessinos fue Hassan el Sabbah, conocido como el Viejo de la Montaña. Refugiado con sus discípulos en el fuerte Alamont, en una zona casi innaccesible de las montañas de Irán. Cuenta la leyenda que construyó junto a su castillo un jardín semejante al Paraíso de Mahoma con sus correspondiente huríes de ojos rasgados negros. Sus discípulos gozaban una especie de vacaciones en aquel paradisíaco lugar como premio, entre misión y misión, tras haber cumplido sus ordenes de asesinar a algún enemigo.
    La traición o ruptura del silencio que guardaban celosamente de sus secretos, era duramente castigado, aquel que divulgara la existencia del grupo era condenado a muerte.
    El conocimiento de esta secta generó un leyenda terrorífica que se extendió por todo el orbe, cargando sobre ellos todos los magnicidios que se sucedían por Asia y Europa.
    La estructura y graduación de los assessinos era asombrosamente similar a la de la Orden del Templo. Los grados de poder eran equivalentes, el Viejo de la Montaña se correspondía con el Gran Maestro, los Dais a los Grandes Priores, los Refik a los caballeros, los Fidavi a los escuderos y los Lassik a los simples hermanos sirvientes. Pero son la analogía de sus indumentarias loa que hace evidente el parecido entre ambas Ordenes, ambos vestían capas blancas sobre las que portaban un distintivo rojo; la pretina los assessinos y la cruz los templarios.
    Ambas ordenes estaban relacionadas con la construcción, los edificios octogonales son patrimonio de ambas ordenes iniciáticas.
    Igual que los masones del medievo, en todos los cultos evolucionados los hombres han tenido la necesidad de levantar templos que inmortalizaran la presencia de la divinidad. Los que tallaban la piedra, levantaban monumentos sagrados utilizaron para la trasmisión de su arte una enseñanza iniciática que no pudiera ser emulada. La ubicación, la orientación, su simbología, especialmente elegidas en relación con antiguos cultos a las fuerzas telúricas son una constante que se repite en las sociedades secretas iniciáticas desde la construcción del Templo de Salomón, lo que nos lleva a suponer que todas ellas tienen algún tipo de parentesco esotérico.
    Los assessinos organizaron los Taouq, corporaciones de constructores que, después de una laboriosa iniciación, estaban capacitados para levantar templos y castillos con técnicas precisas y que se remontan al igual que el Templo de Salomón al antiguo Egipto. En sus estatutos secretos se recoge; "Allá donde construyáis grandes edificios, practicad los signos de reconocimiento". Ello nos recuerda a los Templarios y sus sucesores los francmasones que actuaban del mismo modo.
    Si los Templarios, como todo parece indicar, aprendieron de los assessinos su organización piramidal, y sus reglas secretas de la construcción, no sería extraño que también de ellos aprendieran los conocimientos de la cábala, la gnosis y la alquimia, lo que les propicio alcanzar su peculiar posición en la Europa medieval cristiana. El saber es poder, y el saber oculto otorga a quienes lo practican un aura de dioses o demonios. Gran parte del misterio que envuelve a assessinos y templarios y más tarde a francmasones, radica en el conocimiento de ciertos saberes inaccesibles a los profanos.
    Y es en este terreno del saber oculto donde germinan las leyendas, la hermenéutica que rodea a estas sociedades secretas. Los iniciados saben que los mensajes que les conducirán al Conocimiento han de hallarlos entre el simbolismo de la sabiduría antigua, el hermetismo, la cábala y la gnosis y el sendero que lso conducirá hasta él ha sido marcado por los assessinos, los templarios y la antigua francmasonería.
    Para los assessinos la dualidad eran las dos caras de una misma cosa, cielo e infierno eran lo mismo, el bien y el mal no existiría fuera de la virtud de la obediencia ciega al imán.
    Su historia sus secretos, sus escritos y rituales se perdieron en el siglo XIII cuando el último Viejo de la Montaña conocido, se rindió a los mongoles de Ganghis Khan. Algunos de los discípulos assessinos consiguieron salvarse refugiándose en la India, de ellos algunos refundaron la orden ismaelita cuyo actual imán es el Agha Khan, de los otros, si es que aún existen, nunca más se supo.


    Fuente: http://www.jrvarela.net/sociedades.htm


    Esta imagen sirve para darnos una idea de cómo podrían ser estos asesinos aunque claro que hay que tener en cuenta que estan sacados de un juego. Aunque aveces a pesar de que se idealicen y pongan componentes fantásticos, los encargados de diseñar los mismos, antes realizan investigaciones para que el juego se mantenga con una base y un guion sustentables


    Última edición por Admin el Miér Jun 09, 2010 7:22 pm, editado 2 veces

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    Re: LOS ASHASHINS o ASSESSINOS

    Mensaje por Drark el Mar Jun 08, 2010 10:38 pm

    Lo siguiente esta sacado de un foro.. que por cierto perdi el enlace:

    (su poder)
    Sus acciones estaban basadas principalmente en los asesinatos politicos y se definían como guardianes de tierra santa, pero se les acusaba con frecuencia de los magnicidios que ocurrían en Asia y Europa Oriental. Sus procedimientos violentos, sus emboscadas y asesinatos los convirtieron en una sociedad temida y odiada. Se cuenta que el mismo Saladino regreso con el rabo entre las piernas al intertar una incursión a la fortaleza, cuando se dió cuenta que su misma guardia personal eran hashashin disfrazados.

    (la jerarquía)
    La estructura jerárquica de la secta estaba encabezada por Hasan, que adquirió el título de
    “Viejo de la Montaña”. Los Fedayines eran los que actuaban, pero dentro de la secta
    estaban, por orden jerárquico, los Dais, los Refik, los Fedayines y los Lassik.
    Los Fedayines no solían atacar sin más, salvo que su líder se lo dijera. Normalmente eran
    minuciosos y pacientes, podían pasar años hasta que cumplían su misión. Se iban acercando
    poco a poco a su víctima, estudiaban su comportamiento y, a veces, incluso se convertían en
    siervos suyos para poder sacar información.


    La primera victima de los Hashashin fue Nizam Al-Mulk, gran visir del sultán selyúcida
    Malîk shah. Sus acciones llegaron a tener una gran importancia, intentado asesinar sin
    éxito a Saladino dos veces. Su primera víctima no musulmana fue el rey de Jerusalén Conrado
    de Monferrat, al que asesinaron en 1192.
    Además de las conductas conocidas, algunas leyendas hablan de la secta como una
    organización esotérica que utilizaba rituales extraños y prácticas ocultistas. Se decía
    también que los Fedayines usaban la magia para lograr sus objetivos.
    Al parecer los nizaríes creían en el carácter esotérico del Corán y dedicaban gran parte de
    su tiempo en estudiar un posible mensaje oculto en sus líneas.
    Esto les acercaba a las corrientes gnósticas y cabalísticas.

    Decadencia:
    Tras la muerte de Hasan-i Sabbah su cargo fue ocupado por diversos “Viejos de la Montaña”. Siguieron practicando sus creencias y sus asesinatos.
    La caída del Clifato Ftimí de Egipto, principal sustento político de la secta, fue un detonante muy importante para la decadencia nizarí.
    El último Jeque de Alamut fue Rukn al-Din Khurshah, bajo cuyo mandato la secta y sus fortificaciones fueron destruidas por los mongoles.
    Pero la ideología nazarí se mantuvo en el tiempo.En la actualidad existen,pero se desconoce su nueva identidad y el número de sus seguidores.

    ---
    (similitudes con otra organizacion, quizas sean descendientes de los hashashins)

    Hay una secta conocida como los Heyssessini que vivían entre Damasco y Alepo. Su lider, el
    Príncipe Sinan, a quien siguen los heyssessini, vive en una alta montañña en donde se
    encuentran bellos palacios. Estos están bien protegidos por altos uros. El líder vive
    rodeado de sirvientes a los que ha enseñado diversas lenguas, como el latín, el griego, el
    arameo, etc. Los maestros enseñan a estos jóvenes desde muy temprana edad hasta que se
    hacen adultos, a obedecer todas las palabras del seños de su tierra, y se les enseña que,
    si lo hacen, él, que tiene el poder sobre todas las cosas vivas, les concederá el acceso al
    paraiso. También se les enseña que no pueden salvarse si resiten su voluntad de alguna
    forma. Obsérvese que, desde el momento que son tomados como niños, no ven a nadie más,
    excepto a sus profesores o amestros y no reciben otra instrucción hasta que son llamados
    por el príncipe sinan para asesinar a alguien. Cuando se encuentran en resencia de este
    principe, él les pregunta si están dispuestos a obedecer sus órdenes, para saber si puede
    concederles la entrada al paraíso. A continuación, y tal como se les ha enseñado, sin la
    mnos objección o duda, se arrojan a sus pies y contestan con fervor que le obedecerán en
    todo aquello que designe. Después, el príncipe les entrega una daga dorada y les manda a
    asesinar a otro principe que el mismo haya señalado.
    Se dice, que en el mismo pasaje, que cada vez que este príncipe iba galopando sobre su
    caballo, mandaba a un hombre que le precediera diciendo: "huid, huid del hombre que lleva
    la muerte de reyes y principes en sus manos."

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    Re: LOS ASHASHINS o ASSESSINOS

    Mensaje por Drark el Mar Jun 08, 2010 10:47 pm

    Los asesinos del hachís:

    La secta de los ‘hashashins’ utilizaba el cannabis para mostrar a sus acólitos cómo sería el paraíso tras su inmolación.
    No se deje llevar por la saturación informativa: el terrorismo suicida de carácter fanático religioso no es cosa del siglo XX. Hace casi mil años ya existían fedayines dispuestos a inmolarse. Eran los hashashins, que literalmente significa “los consumidores de hachís”, una secta chií que durante siglos sembró el terror en todo el mundo islámico.

    Desde su inexpugnable fortaleza de Alamut, El Nido de Águilas, en una inaccesible zona montañosa del norte de Irán, esta secta instauró un imperio basado en el miedo, y sus hazañas traspasaron fronteras. El mito llegó a Occidente, y el término hashashin –vocablo del que deriva la palabra asesino– terminó siendo utilizado genéricamente como sinónimo de homicida. Aunque se autodenominaban nizaríes, los hashashins han pasado a la Historia por el apelativo despectivo que les dieron sus enemigos al conocer el uso que hacían de la planta cannabis sativa. Utilizaban el hachís para mostrar a sus posibles nuevos acólitos el aspecto del paraíso tras la autoinmolación. El método para hacerlo era sencillo, algo tosco, pero indudablemente imaginativo.

    Los rituales de iniciación:

    Los candidatos a entrar en la férrea orden de los hashashin eran drogados hasta perder la consciencia. Después, eran trasladados a uno de los patios interiores de la fortaleza de Alamut, donde la escenografía ya estaba lista. Al despertar, se encontraban rodeados de bellas mujeres dispuestas a satisfacer sus deseos.

    Después de disfrutar unas horas del supuesto paraíso, los iniciados volvían a ser drogados y devueltos a la cruda realidad: debían obedecer ciegamente los dictados del Viejo de la Montaña, de Hasán
    i-Sabbat, el carismático líder de los hashashins –curiosa mezcla de místico, militar, teólogo e intelectual– que manejaba los hilos de la secta a su antojo. Tras mostrarles las mieles del paraíso prometido más allá de la muerte, el sacrificio se convertía en un mero trámite sin importancia que la mayoría estaba dispuesta a cumplimentar.

    Con los hashashins es complicado diferenciar mito y realidad, fundamentalmente porque toda la documentación referente a la secta se perdió cuando los mongoles decidieron, en el año 1256, no dejar de Alamut ni los cimientos. Cientos de documentos se perdieron en la quema de su legendaria biblioteca. Lo que hoy conocemos procede de fuentes indirectas, a menudo de sus propios enemigos o de viajeros con la imaginación desbocada, como Marco Polo.

    Asesinos suicidas:

    Lo que sí parece cierto es que desde el siglo X hasta el XII desarrollaron una estrategia de asesinatos selectivos contra grandes líderes suníes –políticos y militares fundamentalmente sirios, persas y otomanos– milimétricamente orquestada. Su forma de actuar era sencilla… y aterradora. Con tiempo y paciencia, se infiltraban en las filas enemigas y poco a poco lograban el acceso a la víctima. En el momento propicio, le asesinaban con una daga envenenada, a plena luz del día, ante el mayor número de personas posible. Era su forma de demostrar su poder y la capacidad de llegar a los hombres más poderosos del momento. Era un ataque suicida, ya que el hashashin era casi siempre capturado y ajusticiado de inmediato.

    La leyenda también cuenta que, al más puro estilo siciliano, antes del atentado avisaban a sus víctimas de que su final estaba cerca. Pero en vez de utilizar las engorrosas cabezas de caballo usaban panecillos calientes que depositaban en los aposentos más privados del futuro difunto. Una forma sutil, pero efectiva, de aterrorizar a la víctima y hacerle saber que en cualquier momento podían llegar hasta él.

    Aunque nunca fueron más de 50.000 en total, todos los ataques a Alamut organizados por diferentes dinastías sunitas a lo largo del siglo XI –su época de esplendor– fracasaron. Sólo el nieto de Genghis Khan, ya en el siglo XIII, al mando de sus tropas mongolas pudo acabar con los hashashin… pero no con su leyenda. Desde Baudelaire, con sus Paraísos artificiales, hasta un videojuego, Assasin’s Creed, se han ocupado del mito.


    Fuente:http://www.imperioromano.com/blog/?p=745

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    Los Hashashins y el Viejo de la Montaña

    Mensaje por Drark el Mar Jun 08, 2010 10:53 pm

    Los Hashashins y el Viejo de la Montaña: (Historia)



    Pero ¿quienes eran en realidad? ¿cómo y por qué aparecieron?. Todo empezó en el año 1071,
    cuando Hasan As-Sabbah, un persa seguidor del chiismo, ve como su anteriormente hegemónica
    rama del Islam, es desplazada en todo Oriente Medio por el sunnismo. Culto, refinado y con
    grandes dotes de liderazgo, As-Sabbah no se resigna y marcha al centro neurálgico de lo que
    quedaba del mundo chií, El Cairo. En esa época El Cairo era la capital de los fatimíes,
    aunque entraba en franca decadencia. Esto es aprovechado por As-Sabbah que, en pocos años,
    promueve una revuelta para regenerar el sultanato, apoyado por el propio hijo del Sultán,
    Nizar. Su plan no era solo que el chiismo volviera a florecer en Egipto, sino que desde
    allí se expandiera por todos los países limítrofes.

    Para ello As-Sabbah marcha al mismo corazón del Imperio Selyúcida, en la actual Siria, y
    consigue establecer una cabeza de puente al conquistar la legendaria Alamut, la fortaleza
    donde funda y desde la que dirigiría todas las acciones de sus Hashashins. Corría entonces
    el año 1090 y As-Sabbah crea la más eficiente organización religioso-militar de la época.

    Los Hashashins estaban totalmente jerarquizados, desde los novicios hasta el gran maestre.
    Se hacía gran hincapié en el adiestramiento militar junto a un adoctrinamiento absoluto,
    que hacía a los adeptos totalmente fieles a la secta.

    Su modo habitual de actuación es el asesinato. Solos o en pequeños grupos, los Asesinos
    eran capaces de infiltrarse en cualquier ciudad hasta acercarse al objeto de su crimen. Sin
    miedo a la muerte y con querencia a ejecutar a su victima en público (Sabbah no buscaba
    solo la eliminación física del adversario, sino crear un estado de miedo general. Fue, en
    el sentido etimológico de la palabra, un precursor del terrorismo), fueron casi infalibles.



    De hecho su bautismo tuvo lugar tan solo un año después de su fundación. Y con una víctima
    de renombre: Nizzam Al Mulk, un Visir que había sido el artífice de la creación del Imperio
    Selyúcida.

    Sin embargo, mientras la parte del plan que correspondía ejecutar a As- Sabbah era llevado
    de manera brillante, no se puede decir lo mismo de sus cómplices de El Cairo. Allí, el
    golpe que intentó dar Nizar contra su padre y hermanos, es un completo fracaso y el Viejo
    de la Montaña, sobrenombre de As-Sabbah, debe aplazar sus planes.

    Los Hashashins continúan haciéndose fuertes en Siria, en espera de tiempos mejores para
    poder hacer renacer el estado chií. Se infiltra en las grandes ciudades y se dedican al
    asesinato político con gran éxito. Llegan, mediante un miembro de la secta que consigue
    acceder al gabinete del gobierno del Imperio, a controlar buena parte de sus decisiones.
    Por desgracia para ellos, buena parte de la corte y del pueblo los detesta, entre otras
    cosas por sus simpatías por los cruzados. Porque, aunque parezca extraño en unos fieles
    chiies, su odio hacia los sunnitas había hecho que se relacionaran con los cristianos que
    venían a conquistarlos. De hecho, preferían a estos antes que a sus enemigos de religión en
    muchas ocasiones. Esto hace que en 1113, la población harta, emprenda una auténtica matanza
    en las calles de Alepo, donde caen más de 200 simpatizantes de la secta.



    Esto no es óbice para que los Asesino continúen con su creación de una red de influencias
    en toda la región, incluso tras la muerte de su líder. As-Sabbah muere en 1124. Sus
    sucesores no fueron menos inflexibles que él, aunque, curiosamente, no en lo religioso. Es
    cierto que pertenecían a una rama, el ismailismo, que era incluso minoritaria dentro del
    chiismo, pero en algunos aspectos hacen gala de una heterodoxia sorprendente. Por esto los
    sunnitas los toman por herejes, llamándolos baitinis (esotéricos), ya que consideran que lo
    importante no es la forma de comportarse, sino los mensajes ocultos en el Corán.

    Continuando con la historia, quizás el momento más alto de este movimiento llega cuando
    consiguen que el visir de Damasco sea uno de sus fieles. Es una época en la que nadie se
    atreve a hablar en público contra ellos. En el 1124 han conseguido asesinar al mismo Señor
    de Alepo y Mosul y, un mes después, a su hijo.

    En Damasco el visir está solo a la espera de la muerte del gobernante, el Ataberg, para dar
    un golpe de gracia al Islam sunni: entregar la ciudad a los cruzados. Sin embargo, el hijo
    del debilitado Ataberg se adelanta y, en una emboscada, acaba con el visir hashashin. La
    ciudad se levanta contra los Asesinos y se produce una gran matanza.

    Los supervivientes marchan a Palestina, protegidos por el Rey Balduino II. Sin embargo, no
    olvidan y su venganza es llevada a cabo cuando atentan contra la vida del hijo del Ataberg,
    que muere poco después.

    En una lenta decadencia también intentaron asesinar al que sería héroe del Islam frente a
    los cruzados, al unificador del Imperio desde Egipto a Persia, Saladino. Cuenta la leyenda
    que este intentó tomar la fortaleza de Alamut, sin conseguirlo. Algunos relatan que el
    mismo jefe de la secta se coló en su tienda de campaña dejándole un alimento envenenado y
    una nota: “estas en nuestras manos”. Sea por lo que sea, lo cierto es que Saladino retiró
    el asedio e intentó llevarse bien con ellos.

    A partir de ahí, a pesar de seguir manteniendo Alamut y cierta influencia, lo cierto es que
    perdieron capacidad. Su meta de revivir un imperio chií estaba fuera de su alcance y tan
    solo podías aspirar a sobrevivir aterrorizando a algunos políticos.



    Dos enemigo poderosos fueron los que acabaron de una vez con ellos: los mamelucos, que
    habían tomado el poder en Egipto ya en la segunda mitad del S. XIII y los mongoles. Los
    primeros, dirigidos por Baybars, consiguieron tomar sus últimas fortalezas y los segundos
    acabaron diezmándolos en su larga marcha hacia la conquista de todo Oriente Medio, tomando
    la histórica y legendaria Alamut.


    Fuente:http://www.laguia2000.com/medio-oriente/los-hashashins-y-el-viejo-de-la-montana

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    Re: LOS ASHASHINS o ASSESSINOS

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