Conectarse

Recuperar mi contraseña


El Demonio en el espejo

Ir abajo

El Demonio en el espejo

Mensaje por Drark el Dom Mayo 21, 2017 2:55 am

El Baile del Espíritu - Filosofía Oscura



Invocando al horror en los espejos

Hay muchas historias antiguas en la tradición occidental, luego convertidas en la modernidad norteamericana en leyendas urbanas sobre personas que juegan con fuego mirándose en un espejo. Candyman, Bloody Mary, Dead Mary son versiones célebres de estas leyendas urbanas en el cine. Todas cuentan la historia de que en determinadas circunstancias (en concreto llevando a cabo un ritual) mediante un espejo se puede convocar el horror.



Tanto llevan juntos en nuestros cerebros el miedo y el espejo, que han tenido tiempo de engendrar una fobia: la catoptrofobia o terror a los espejos (también llamada eisotrofobia). Se dice que la padecen las personas a las que les inquieta pasar delante de los espejos, y mucho más mirarse de frente en ellos (y parece que todavía peor si son de cuerpo entero). Todos quizá seamos un poco catoptrófobos —con perdón— a juzgar por la atracción y fascinación que despiertan en el gran público las historias de terror vinculadas a espejos. Así Candyman ocupó en un tiempo récord su propio lugar entre las figuras clásicas del cine de terror.



El espejo es un objeto inquietante en sí mismo. Es sólido y opaco, pero da la impresión de que se ve por él como si fuera un cristal transparente o una ventana abierta. Sin embargo lo que se contempla en el espejo es una copia de la realidad al revés (cada objeto girado sobre sí mismo a partir de un eje vertical). Las cosas al revés son iguales y extrañamente diferentes al mismo tiempo, especialmente cosas sutilmente asimétricas, como los seres vivos y sus caras. Mirarse en un espejo es fundamentalmente mirarse la cara (parece que para esto se inventaron) y de hecho solemos casi siempre ver nuestra cara sólo en espejos (salvo en las fotos y demás). Así, al revés, tomamos desde pequeños conciencia de ella y nos la aprendemos.
Cada uno es el único ser que suele pensar en su cara al revés.



La Reproduction Interdite


El cuadro que René Magritte pintó hacia 1937 y tituló La Reproducción Prohibida muestra a un hombre de espaldas que mira un espejo y recibe la imagen de sí mismo mirándose desde detrás, desde el ángulo de alguien que está a su espalda. Puede entenderse desde el punto de vista del pintor y del espectador, como una cara que se resiste a mostrárseles pese a estar enfrentada al espejo. O puede verse, lo que resulta más perturbador, desde el punto de vista del hombre del cuadro. Con el espejo ha logrado verse desde detrás, desde donde nunca puede verse. Por eso esa mirada a su espalda que se ha proyectado en el espejo no puede ser su propia mirada, porque sus ojos estarían fuera y detrás de él (¿Pero acaso hemos visto su cara?).



El título hacer referencia a la lectura de los espejos como copiadores. Los espejos son abominables, porque multiplican el número de hombres escribió Borges. Parece una idea superficial: salvo en una complicada tramoya, el espejo sólo nos reproduce una vez: la vez del Otro. Creo que aquí está la clave del miedo. El espejo no nos enfrenta (nunca mejor dicho) a una fila de boyscouts todos con nuestra cara. Nos enfrenta a una sola figura, el Otro, que es la cara oculta (al revés, especular) del Yo. Como decía antes, el Demonio.

El miedo al espejo es el miedo a nuestra propia imagen en el espejo: a nadie le turba ver el reflejo de un paisaje. La catoptrofobia es así una especie de ipsofobia, por decirlo más clarito. Parece que el gran Sandor Ferenczi, en los albores del psicoanálisis, diagnosticó llanamente la catoptrofobia como una manifestación del miedo al autoconocimiento.

Fuente: http://www.taringa.net/posts/paranormal/18570788/El-Baile-del-Espiritu---Filosofia-Oscura.html

.



_________________
avatar
Drark
Admin
Admin

Cantidad de envíos : 527
Puntos : 4144
Reputación : 0
Fecha de inscripción : 10/10/2009
Edad : 29
Localización : En las sombras

Ver perfil de usuario http://tu-lado-oscuro.blogspot.com/

Volver arriba Ir abajo

Por qué Borges le tenía miedo a los espejos.

Mensaje por Drark el Jue Abr 26, 2018 8:28 am

Los espejos —y los tigres, los laberintos, los sueños— son elementos frecuentes en la obra de Jorge Luis Borges. A menudo se los asume como emblemas de un estilo, de una forma de entender a la metafísica como una de las formas más acabadas de la literatura fantástica. Sin embargo, los espejos eran para Borges algo más que un recurso literario.

Los odiaba.

Y les temía.

Este evidente rechazo de Borges por los espejos se inició en la infancia. Con los años fue pasando por tantas capas de racionalización que aquel temor atávico, primordial, terminó envuelto en sus brillantes explicaciones de orden metafísico:


Yo conocí de chico ese horror de una duplicación o multiplicación espectral de la realidad, pero ante los grandes espejos. Su infalible y continuo funcionamiento, su persecución de mis actos, su pantomima cósmica, eran sobrenaturales entonces, desde que anochecía.


En resumen, esta es la elaborada descripción del miedo que sentía el Borges niño ante los espejos, sobre todo al caer la noche, donde uno nunca sabe realmente si en la oscuridad nos siguen repitiendo.

Borges se permite una pequeña infidencia al respecto:


Uno de mis insistidos ruegos a Dios y al ángel de la guarda era el de no soñar con espejos.



Y luego añade un dato que resume la esencia borgeana:


Yo sé que también los vigilaba.




El hecho es que Borges le tenía miedo a los espejos. Pero, ¿por qué? El miedo a la oscuridad es frecuente en la infancia, también a los monstruos debajo de la cama, y a un sinfín de criaturas que lo llevan a uno en una bolsa de arpillera y lo alejan de su madre, ¿pero a los espejos? ¿Quién le tiene miedo a los espejos. ¿Y por qué?

Durante una conferencia de 1971 el propio Borges aclara el origen de sus temores:


Cuando era niño tenía en mi habitación tres grandes espejos que me inspiraban gran miedo, porque a la tenue luz del cuarto me veía tres veces y temía mucho el pensamiento de que quizá esas tres formas pudieran comenzar a moverse por sí mismas.




En Los espejos se versifica sobre esta cuestión:


Nos acecha el cristal. Si entre las cuatro
paredes de la alcoba hay un espejo,
ya no estoy solo. Hay otro. Hay el reflejo
que arma en el alba un sigiloso teatro.




Es decir que el miedo de Borges a los espejos es una síntesis de su verdadero temor al desdoblamiento, es decir, al Doble, al Doppëlganger, a la inquietante posibilidad de que nuestro reflejo en el espejo pueda moverse con descarada autonomía; o peor aún, a que sea el Otro, el Doble, el original, y nosotros la mísera réplica.

El Doble abunda en los relatos de Borges. Es, sin dudas, el gran tema de su obra narrativa; pero los espejos, bueno, los espejos se repiten constantemente en sus poemas, como si se tratara de un sueño recurrente.


Yo que sentí el horror de los espejos
no sólo ante el cristal impenetrable
donde acaba y empieza, inhabitable,
un imposible espacio de reflejos.




Algunos versos más adelante, Borges retrocede en esa incipiente confesión y afirma desconocer el origen de sus miedos:


Hoy, al cabo de tantos y perplejos
años de errar bajo la varia luna,
me pregunto qué azar de la fortuna
hizo que yo temiera los espejos.



Lo cierto es que los espejos, básicamente el medio por el cual el Doble, el Otro, que bien puede ser el original o la réplica, se pone de manifiesto, le salvaron la vida a Borges en 1934.

El el cuento: El Otro, un Borges ya anciano se encuentra en el banco de una plaza con un Borges adolescente. El joven, naturalmente, es escéptico en relación a la supuesta identidad de su interlocutor. Ese sería el primer encuentro de Borges con el Doble; un encuentro inocente, por cierto, que busca manifestar sus obsesiones acerca del tiempo.

Pocos años después llegaría la reunión más importante.

En el cuento: 25 de agosto, 1983, el Borges de 1960 llega al hotel Las Delicias, de Adrogué. Al registrarse descubre que su firma aún está fresca. En el cuarto se encuentra con un Borges más viejo, el de 1983, la fecha que el autor había elegido para su suicidio.

El Borges más joven, de sesenta y un años, constata al entrar al cuarto que el Borges de 1983 ya ha ingerido una dosis letal de veneno. El relato justifica el desdoblamiento como parte del último sueño agónico del Borges que se ha suicidado.

Los amigos del autor temían a esa fecha, el 25 de agosto de 1983. Algunos, de hecho, estaban preocupados con la posibilidad de que Borges pudiese poner en práctica su relato. Pero lo cierto es que, muchos años antes, el Doble que se repite en los espejos ya le había salvado la vida.

Fue el 24 de agosto de 1934, la fecha de su cumpleaños número 35. Borges compró un revólver, una botella de ginebra, y se registró en un hotel de Adrogué. Tiempo después confesó a sus amigos que no tuvo el valor suficiente para quitarse la vida; pero en realidad fue el espejo que había en la habitación, que en vez de duplicar el llanto frustrado del autor, su rostro desfigurado, le devolvió la imagen de un cadáver sobre la cama, el que impidió que la tragedia se consumara.

Después de todo, verse en ciertos espejos puede producir miedo, pero un miedo previsible, presente en el aquí y ahora. Mayor inquietud causan los espejos que reflejan el pasado, el futuro, o las decisiones desacertadas de nuestro Doble en algún otro universo.

Fuente: http://elespejogotico.blogspot.com.ar/2018/04/por-que-borges-le-tenia-miedo-los.html

_________________
avatar
Drark
Admin
Admin

Cantidad de envíos : 527
Puntos : 4144
Reputación : 0
Fecha de inscripción : 10/10/2009
Edad : 29
Localización : En las sombras

Ver perfil de usuario http://tu-lado-oscuro.blogspot.com/

Volver arriba Ir abajo

Re: El Demonio en el espejo

Mensaje por Sr Barbosa el Jue Abr 26, 2018 2:07 pm

Los espejos sin duda son una gran fuente para lo paranormal, han alimentado mucho tiempo todo tipo de leyendas urbanas y relatos escalofriantes, por todo lo expuesto arriba en este post es que estos objetos causan tanto miedo, sin duda los rodea un aura de misterio.

En el mundo de las creepypastas los espejos son usados frecuentemente como portales para atraer espectros, tal como es el caso de decir nueve veces Verónica frente a uno para atraer a este ser, Invocar al ya conocido espíritu de la Llorona, al fantasma de Bloody Mary o al mismísimo Diablo.

También existen otros ritos como "El contrato del espejo" que plantea volver realidad todos tus sueños haciendo un pacto con el más allá. O diversos juegos que plantean abrir puertas a mundos infernales usando 2, 4 o más espejos (con la ayuda de las infaltables velas).

Son aún más la infinidad de relatos que circulan en internet contando experiencias escalofriantes al tratar de realizar estos "rituales" usando espejos. Sin duda estos objetos son una fuente inagotable de misterio y terror.


_________________
Sr. Barbosa
avatar
Sr Barbosa
Espectro
Espectro

Cantidad de envíos : 165
Puntos : 1783
Reputación : 3
Fecha de inscripción : 17/10/2014
Edad : 22
Localización : Uruguay

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: El Demonio en el espejo

Mensaje por Nova Morgan el Miér Jul 18, 2018 4:05 pm

muy buena información sobre lo enigmatico que son los espejos me parece casi irreal que un objeto tan cotidiano pueda albergar tanto misterio.
avatar
Nova Morgan
Iniciado
Iniciado

Cantidad de envíos : 11
Puntos : 670
Reputación : 0
Fecha de inscripción : 10/01/2017
Edad : 20

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: El Demonio en el espejo

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.